Proponen tratamiento de aguas residuales con arenas sílicas

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La Universidad Tecnológica de Queretaro (UTEQ), a través de las áreas de Nanotecnología y Materiales, desarrolla proyectos de investigación enfocados en el tratamiento de aguas residuales de la industria utilizando materiales como arenas, grava y zeolita.

Estas investigaciones están basadas en el uso de materiales con base de silicio (Si), un elemento que se encuentra de manera abundante en la naturaleza y que, por composición química y porosidad, ha tenido numerosas aplicaciones en la nanotecnología, construcción, salud y agricultura, entre otras.

El primer proyecto, orientado a la remoción del ion fosfato (P-PO4) en aguas residuales utilizando materiales silíceos, está a cargo de la investigadora en el área de Materiales de la Uteq, Rosalinda Camacho Olguín, así como los estudiantes Darinka León López, Jesús Humberto Hernández Medina y Daniel Eduardo Méndez Bernal. Este proyecto obtuvo el primer lugar en la ExpoCiencias Bajío 2016.

La investigadora Rosalinda Camacho Olguín informó que el estudio de materiales aplicados a la tecnología ambiental, que ya se lleva a cabo en la Uteq desde hace varios años, se enfocó en un proyecto específico derivado del acercamiento a una empresa refresquera del Estado de México con problemas de tratamiento de aguas residuales generadas en sus procesos de producción.

“La empresa refresquera está en Toluca, se dedica a la producción de bebidas de sabor no carbonatadas que generan mucha materia orgánica, rica en colorantes, azúcares, saborizantes, que no pueden quitar. De hecho, en el parque industrial donde se encuentra se va a conectar una planta de tratamiento sanitario, pero no le pueden recibir sus descargas porque son muy altas en estos compuestos orgánicos”, señaló.

La propuesta presentada, explicó el estudiante de la Uteq Daniel Eduardo Méndez Bernal, fue el diseño de un prototipo de filtro elaborado con materiales silíceos, como son la piedra de río, grava y arena, que, de acuerdo con sus estudios, tiene la capacidad de remoción de entre 85 y 90 por ciento de estos contaminantes.

Nos enfocamos en hacer este filtro usando materiales cuya composición es mayor a 70 % de silicio, que es el segundo elemento más abundante de nuestro planeta, solo después del oxígeno. Decidimos ocupar estos materiales porque son recursos naturales que se encuentran en grandes cantidades en nuestro planeta y que, de hecho, en la naturaleza, cumplen funciones de tratamiento de agua, por ejemplo, las piedras de río quitan materia orgánica como las heces fecales y la orina de los animales.

Méndez Bernal destacó que uno de los objetivos del proyecto fue aprovechar las propiedades químicas de estos materiales, así como la estructura cristalina que se observa en sus átomos, lo que ayudó a tener diferentes superficies de contacto y porosidad para el filtraje de los contaminantes.

La grava cuenta con macro-poros, que son más grandes, y una superficie de contacto algo reducida, porque al momento que se da la filtración quedan algunas cámaras de aire dentro de esos poros; eso evita que se adhieran ciertos contaminantes en este material. Caso contrario de la arena, que tiene una superficie de contacto muy grande y un tamaño de poro muy pequeño, que nos ayuda a atrapar otros contaminantes más reducidos. Logramos una combinación de materiales bastante buena.

Fuente: conacytprensa.mx

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